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viernes, 7 de marzo de 2014

Curiosidades: Final Fantasy

¡Hola de nuevo!

Pensareis que soy muy pesado escribiendo sobre esta saga, pero realmente es un tema muy fructífero sobre el que escribir y comentar. Bien, comencemos hablando por algo muy curioso: ¿Sabíais que existe un Final Fantasy para calculadoras? Fue creado de forma no oficial por un fan muy fiel de la saga llamado Alex Highsmith, de Dark Prism Productions. Cierto es que este juego solo funcionaba en calculadoras de las series 82 y 83 de la compañía Texas Instruments. Los modelos en cuestión son bastante caros, pero es uno de los precios si eres un coleccionista puritano. Otra de las curiosidades que tenemos es esta: ¿Sabéis que?, según Square, los juegos de Final Fantasy en cuyo título aparecía un número impar eran títulos que concentraba toda su atención  en los desarrollos propios del motor. Los que, por el contrario, se beneficiaban de un mayor trabajo en la trama. ¿Se nota?
Esta es otra que descubro hace tiempo. ¿Sabías que Final Fantasy IV fue el primer juego multijugador de la saga? Tras insertar un mando mando en el puerto del segundo jugador en la SNES. Dos jugadores podían controlar a Cecil, el protagonista principal de la historia. Existe una serie sobre Final Fantasy, si, en efecto, una serie anime. Esta se llamaba "Final Fantasy Unlimited" y gozaba solo de 25 episodios debido a que consiguió una baja audiencia. Con esta serie se pretendía atraer hacia la saga a un nuevo tipo de público.

jueves, 6 de marzo de 2014

Retrospectiva: Final Fantasy (Parte II)

¡Hola chic@s! Aquí arrancamos con la segunda parte de esta retrospectiva sobre Final Fantasy donde analizaremos todos los que salieron en PSX (títulos principales). Y para empezar, la revolución de la saga, ya que solo Metal Gear Solid desató la misma pasión. Por supuesto estamos hablando de Final Fantasy VII. La increíble máquina de 32 bits de Sony estaba revolucionando el mercado y se estaba convirtiendo en la favorita de gran parte de los usuarios de todo el mundo, gracias en parte a las excelentes campañas publicitarias de SCE (Sony Computer Entertainment). Aunque había grandes títulos como Resident Evil o Wipeout, desde Japón se había lanzado una bomba informativa según la cual, un juego nipón de próxima aparición sería lo nunca visto en el mundo del entretenimiento multimedia. Liberado de las restricciones artísticas que imponía el software de cartuchos, y armado con la inyección monetaria que supusieron los 30 millones de dólares que le proporcionó Sony, Square se propuso crear un juego capaz de borrar los límites que separaban, hasta ese momento, a los videojuegos de las películas. Con un equipo de más de 100 artistas, Square desarrolló un auténtico gigante que ocupaba tres discos y cuyas pretensiones superaban cualquier frontera establecida hasta la fecha. Abanderado por los dos buques insignia de la saga (una trama espectacular u el peculiar sistema de combate), Final Fantasy VII abría un nuevo mundo en forma de increíbles escenas cinematográficas, las mejores que se habían incluido hasta ahora en un videojuego. Además dichas secuencias estaban integradas en la partida, y redundaban en un orgasmo visual desenfrenado que obligaba a los jugadores a restregarse los ojos con incredulidad al tiempo que luchaban son descanso en escenarios inabarcables y ponían los cinco sentidos en la sesuda trama que se desarrollaba a su alrededor. 

Con el lanzamiento de Final Fantasy VII, Square, más que revolucionar, masacró el viejo género de los juegos de rol. Subió el listón a una altura nunca antes alcanzada, y estableció unas marcas que el resto de desarrolladores de software hubieran querido alcanzar. Había nacido un nuevo género: el "RPG cinematográfico". La trama del juego trataba sobre el uso indiscriminado de la energía vital del planeta por parte de la Corporación Shinra, y que un mercenario llamado Cloud Strife, salido de los suburbios de Midgar, se había propuesto detener semejante maldad. Por supuesto, esto no era más que un preludio antes de la obra maestra, que no dejaría de diversificarse y complicarse por doquier antes de encaminarse con la fuerza de un meteorito hacia un final impresionante que pocos podrían igualar. Aquí en Europa consiguió vender millones y millones de copias, hasta alcanzar cotas nunca vistas. Sin embargo, no todo el mundo sabía como calificarlo. Mientras que unos jugadores noveles se limitaron a dejarse arrastrar por sus atractivos, unos pocos fueron más allá, y convirtieron Final Fantasy VII en el centro de sus mundos, por lo que, al final, el juego acabó rodeado de una estela legendaria que ha dejado una marca imborrable en la historia de los videojuegos. De todos modos, hay que decir que este título ayudó en gran parte a Sony a ganar la guerra de las consolas, destronando a Nintendo como el gran rey del entretenimiento y comenzando a hundir a Sega en un pozo del que no llegó a salir. 

Final Fantasy VII
Tras el fabuloso éxito de Final Fantasy VII, las personas encargadas de los proyectos siguientes se convirtieron en autenticas celebridades en Japón y fuera de sus fronteras. Muchos decidieron llevar al trabajo sacos de dormir para no "perder el tiempo" intentando llegar a casa, ya que centenares de fans de la saga colapsaban la entrada en busca de respuestas sobre un nuevo título de la saga. Durante las primeras fases de desarrollo de Final Fantasy VIII llegaron las cascadas de rumores y mas de uno no podía creer lo que escuchaba. Los personajes principales ya no serían tan pequeños ni deformados, sino figuras de apariencia muy humana. El héroe de esta historia, Squall Lionhart, cambió fuertemente en apariencia de lo que nos tenía acostumbrados la saga. Podría darse el caso de que Square quisiera estudiar la reacción de su público fiel ante la aparición de personajes más realistas, con el fin de prepararlos de cara a la película que se estaba creando en aquel momento (Final Fantasy: La Fuerza Interior). Fuera cual fuera la razón, los usuarios estaban ya tan atrapados por la saga que poco les importaba. Esto no quiere decir, sin embargo, que la audiencia no elevara una sonora queja ante algunos cambios importantes. La desaparición de las armaduras, así como lo insignificante de la potenciación de las armas y la presencia de métodos poco ortodoxos para ganar giles (en este caso, era una asignación por pertenecer a los SEED), levantaron una serie de ampollas entre los seguidores. Pero, al igual que el efecto obtenido por Final Fantasy VII ejerció sobre los no iniciados en la saga, poco pudieron resistirse a la consistencia de la trama y a las excelentes caracterizaciones de Final Fantasy VIII. Pero, a pesar de la valentía que demostró Square al intentar crear un juego único por méritos propios, todos los que adquirieron el título ofrecieron una opinión al respecto: el nuevo sistema de combate precisaba una revisión. 

Final Fantasy VIII
Square, haciendo gala de una enorme consideración para con su enorme base de usuarios, y una habilidad excepcional para escuchar y aprender de las críticas constructivas sin permitir que las mismas dictaran los pasos que debía seguir su saga, desarrolló Final Fantasy IX. Este juego supuso un retorno a las viejas formas de la franquicia, y una especie de homenaje a todo lo que había supuesto la serie de Final Fantasy hasta la fecha. A pesar de desplegar los valores de producción habituales, el juego no podía tildarse de innovador precisamente. De hecho, reunió todas las tradiciones y todos los principios de los mejores juegos de rol que habían debutado antes que él. Para muchos, fue más un viaje a la nostalgia como una aventura nueva; hemos de tener en cuenta que, si bien se desarrolló al mismo tiempo que Final Fantasy VIII, ambos títulos apenas tenían cosas en común. Mediante el uso de corazas, armas y otros objetos los personajes adquirían nuevas habilidades, mientras que en Final Fantasy VIII los protagonistas debían obtenerlas de los enemigos. Además, se obviaron los sistemas libres de clases de los primeros juegos en detrimento de una estructura mucho más reglamentada. Por lo cual, los personajes principales de Final Fantasy IX, nombres como Yitán, Vivi, Garnet y Steiner, disponen de habilidades que solo ellos pueden aprender, y las cuales resulta del todo imposible cruzar. 

Final Fantasy IX.
Las revistas especializadas hoy en día siguen discutiendo sobre cual es el mejor juego de toda la saga. Y vosotros... ¿Cuál pensáis que es el mejor?

martes, 4 de marzo de 2014

Retrospectiva: Final Fantasy

Aquí analizaremos desde sus orígenes como aspirante al trono que por aquella época ocupaba Dragon Quest en la consola de los 8 bits (NES) hasta su reinado indiscutible en el olimpo de los juegos innovadores, el ascenso de Final Fantasy ha sido tan fascinante como cualquiera de las complicadas historias que retrata en los doce capítulos que conforma la saga hasta su llegada a PSX. 
La revolucionaria saga de aventuras de Square (actualmente Square-Enix) inició su andadura en el año 1987. En la Nintendo Entertainment System triunfaba el increíble RPG Dragon Quest de Enix, pero un año más tarde Square atacó con un juego mucho más completo llamado Final Fantasy. La simple propuesta de doble objetivo de Dragon Quest, título en que lo único que debías hacer era matar a un dragón y rescatar a una dama en apuros, quedó obsoleta de inmediato ante el poder de la creación de Square. Final Fantasy presentaba una oferta diversa de sucesos y objetivos mucho más atractiva que los meros subjuegos de Dragon Quest, ¡Y ESO SÓLO EN LAS DOS PRIMERAS HORAS DE JUEGO! Poco tiempo más bastaba para darse cuenta de que Final Fantasy proponía una aventura mucho más variada y adictiva, una aventura en la que el jugador controlaba a cuatro Guerreros de la Luz que debían viajar al pasado para eliminar una bestia maldita y revivir un mundo que parecía condenado a la autodestrucción. El hecho de que los personajes retrocediera unos 2000 años en el tiempo y alteraran el futuro de tal forma que ni ellos mismos volverían a existir en su tiempo original, tan solo como leyenda que se iba transmitiendo a través de diferentes generaciones de enanos, elfos y dragones, desconcertó a muchos jugadores, al tiempo que a un gran puñado de puristas, un pelín cínicos a mi parecer, argumentaron que ni los mismos desarrolladores llegaron a entender jamás su propio concepto. A pesar de todo, el juego gozó de un éxito considerable en Japón, gracias sobre todo a lo variopinto de los personajes (Un luchador, un ladrón y diversos magos), y a lo revolucionario del concepto, que proponía combates por turnos en el campo de batalla.

Final Fantasy.
Square contaba ya con un sistema de batalla efectivo e innovador, de modo que pudo dedicar mayores esfuerzos a la trama de la secuela que vio la luz en 1988, Final Fantasy II. El juego versaba sobre un imperio maligno que había exterminado a los padres de cuatro jóvenes: Frionel, Guy, María y Lionheart. Los huérfanos se unieron a un movimiento de resistencia que formaba parte de un ejército formidable, en el que la mayoría de sus camaradas se mostraban dispuestos a perder sus vidas por el bien de la causa. La idea no parecía nada del otro mundo, pero Square incluyó tantos elementos de traición que los jugadores tenían que esperar hasta el final para enterarse de quienes eran los buenos, y quienes eran los malos. Incorporó también un sistema de niveles según el cual, cuanto más usabas una habilidad, más poderosa se tornaba con el tiempo. Para la gente de occidente la única forma de descifrar el juego era tener un profundo conocimiento del alfabeto fonético japonés (kana), y es que la versión traducida, si bien estuvo a punto de convertirse en una realidad, acabó yéndose a la mier... en el último momento. Por lo visto se debió a que había problemas de entendimiento entre Nintendo y Square. Al final dejaron el proyecto en dique seco, pero las consecuencias fueron más allá, ya que tampoco se pudo disfrutar de Final Fantasy III. El mercado occidental no pudo disfrutar de otra entrega de Final Fantasy hasta su cuarta entrega.

Final Fantasy II.
A finales de los años 80, la consola NES de 8 bits daba sus últimos coletazos, y todo el mundo centraba su atención en la próxima llegada de la nueva bestia de de 16 bits de Nintendo, la SNES (Super Nintendo Entertainment System). Sin embargo, Square no quería abandonar el barco sin ofrecer antes un juego épico, y para ello se lanzó Final Fantasy III, título que supuso un salto espectacular en el apartado gráfico y sonoro. El juego presentaba además un sistema multiclase mediante el cual los personaje podían cambiar de clase a través de "Sistema de Trabajo". Por lo tanto, un guerrero podía convertirse en mago si conseguía previamente los puntos de clase necesarios. Para acumular estos puntos, debía emplear sus habilidades de una forma determinada. El juego arrasó en Japón, pero jamás se lanzó más allá de sus fronteras, lo que fue una autentica injusticia.

Final Fantasy III.
Cuando SNES contaba con una amplia base de usuarios solidamente establecida en Japón y un recibimiento cada vez más caluroso en los Estados Unidos, el anuncio del lanzamiento de Final Fantasy IV había provocado una gran expectación sin precedentes, y lo cierto es que no defraudó a nadie. Se convirtió de inmediato en un punto de inflexión dentro de la saga, puesto que presentó el "Sistema de Batalla Temporal Activo" que, con el tiempo, se convertiría en la columna vertebral de muchos de los titulos de Square. El sistema inyectaba a las batallas generosas dosis de tensión y movilidad, puesto que los miembros del equipo y los adversarios se enzarzaban en disputas de forma simultanea, de tal forma que la sanación de las heridas y otras tareas similares se ejecutaban mediante un simple movimiento, y dejaban, por tanto, de ser un lujo reservado para los momentos de paz. Semejante mejora de la jugabilidad, sumada a la mayor potencia de los procesadores de 16 bits, convirtió a Final Fantasy IV en el primer juego capaz de dejar boquiabiertos a los usuarios gracias a unos gráficos y a un apartado sonoro espectaculares. Tuvo tanto éxito que rivalizó por el trono de los juegos RPG de SNES con The Legend of Zelda: A Link to the Past.

Final Fantasy IV.
En 1992 se lanzó en Japón Final Fantasy V, que contenía ya algunas características avanzadas para la época, como el mejorado "Sistema de Trabajo" que permitía a cada personaje elegir entre 22 clases diferentes, desde los tradicionales caballeros, magos y ladrones hasta los innovadores adiestradores de animales o los curiosos bailarines. Cada clase disponía de ciertas habilidades individuales. Por ejemplo, el ninja podía empuñar dos espadas. Si efectuabas algún cruce entre clases, un ninja y un caballero, por poner un ejemplo, el caballero podía blandir dos espadas; y las posibilidades durante un combate se multiplicaban. Este sistema, su nivel de flexibilidad, y el grado de configuración disponible, atrapó de forma definitiva a los innumerables entusiastas que habían permanecido fieles a la saga hasta la fecha. Se intentó lanzar al mercado americano con el nombre de Final Fantasy Extreme, pero este no vio la luz nunca debido a un programa de reestructuración de masivo que se llevó a cabo en Square en 1996. Se cerraron divisiones, y la cúpula de Square decidió desarrollar para Sony en lugar de para Nintendo. 

Final Fantasy V.

Antes de que la SNES diera su último aliento con el ocaso de la era de los 16 bits, quedando relegada a un segundo plano por PSX, Sega Saturn, etc. Sin embargo, antes de eso, Square dispuso de tiempo para dar la última campanada: Final Fantasy VI. Este juego apareció en el mercado americano con el nombre de Final Fantasy III, lo cual culminó las expectativas de los fans. En poco tiempo se convirtió en Estados Unidos en el mejor juego de rol. Entre sus méritos cabe destacar los mejores gráficos vistos jamás en el reino de las 2D y una banda sonora fuera de serie. En el apartado de la jugabilidad, la posibilidad de equipar a los héroes con dos accesorios permitía disponer de multitud de combinaciones y crear todo tipo de guerreros de gran poder. El mundo entero, al fin, adoraba Final Fantasy. Poco sospechaba la gente que, al cabo de poco tiempo, el panorama cambiaría a mejor...

Final Fantasy VI.
Bueno, espero que os haya gustado y que compartáis algunas impresiones y opiniones. ¡Muchas gracias!